lunes

el grito.

No tengo casi ningún registro fotográfico de lo que ha sido el último tiempo, y menos de lo que ha sido lo poco de este año.
Éstas fotos son recién de principios de febrero, en Fantasilandia y dice más o menos, así:




El juego más extremo al que me he subido en mi vida, 
de verdad fue sublime (y más con esos asientos rosados)


La foto más colorida de la realidad, feliz felicidad !
(aunque es Camilo quien toma la foto)


Paula no puede evitar su emoción cada vez 
que ve a un hombre de chocolate cerca.


 Y por rehúsarme a usar contacto, en los juegos no tan
extremos, me escondía aún así para protegerme la cara.


Los hombres de chocolate no abundan, pero no importa,
porque ese guapo sigue siendo el hombre mío de mí (L).


Y finalmente, pero no menos importante:
hasta el final del día, no podía evitar gritar reiteradamente:
CONCHETUMAAAAAADREEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE





martes

apnea.

El sol no me gusta, me carga el calor.
Quizás es porque más de alguna vez vomité o me sentí mal al estar expuesta al sol tanto rato.
La cosa es que no me gusta, porque tampoco me gusta sudar.
No me gusta sentir en la piel cosas como cremas también.
La cosa es que no sabía cómo explicar cuánto me incomodaba el calor, cómo tanto digo yo.
Resulta que el calor de esta manera santiaguina de los últimos años es como una:
k r y p t o n i t a .
(me pajea, me carga, me desanima, de incomoda, me desespera, la evito)
Y eso es todo (con eso)
¿trastorno?

Descubrí que tengo un trastorno del sueño:
a p n e a .
Mientras duermo siento como si bostezara extendidamente,
y dentro de eso, me despierto por dentro pero no puedo moverme.
Me da miedo, grito, pataleo,
pero con suerte tirito un poco;
y cuando puedo hacer algo, inhalo profundamente por la boca.
Qué simple.
Qué tonta.
Nunca supe que mierda era
y ahora recién de casualidad leyendo otra cosa en wikipedia,
lo descubrí.
Sucede con gente roncadora,
como yo.
Yo ronco, puta que ronco, y me da vergüenza.
¿Trastorno?

Estar de vuelta en Santiago,
con el calor de mierda
y con el ritmo denso de la ciudad,
es como una apnea de sueño.
Es un bostezo largo que inmoviliza,
que desgasta:
es kryptonita
...
¿trastorno?

Estoy aquí.
Sentí recién a las 7 de la tarde
toda esa frescura de la costa chilena.
Me dolió la guata.
Allá probablemente también me dolía,
pero no me importaba.
Acá sí.
Siento, comparo que
allá me sentía segura de hacer todo,
de hacer todo lo que hacía.
Y llego acá y siento carcomiendo
el no saber lo que quiero.

t
r
a
s
t
o
r
n
o

jueves

dosmildiez.

Primera entrada que escribo del año. La primera y tiene un título tan normal, tan predecible, tan fome.


Me tiro pa' rriba porque sé que no estoy tan bajo... me tiro pa' rriba porque sé que al menos no estoy donde odiaría estar aunque no estoy donde desearía estarlo, me tiro pa' rriba pa encubrir lo bajo que realmente estoy y que realmente no sé cómo mierda cambiarlo... o por último, trabajarlo desde ahí.


El año recién empieza y ya tengo ruido... nunca me prometo no tenerlo, porque sé que no podré cumplirlo, por lo menos por ahora. Y es una mierda... es una mierda. Si una vez quise un psicólogo era para que precisamente trabajara algo conmigo, no que fuera una oreja gigante para sólo escuchar cómo me quejaba... para eso está este blog, para eso está mi almohada cuando me acuesto... y eso tampoco lo tuve.


La primera persona en mi vida que falleció fue mi abuela, pero yo tenía 5 ó 6 años, quizás recuerdo un poco lo que sentí o creí sentir, o más bien lo que percibía de los otros, pero no hubo consecuencias en mí de eso. Después, como por el 2000 más menos, falleció el zapatero de a la vuelta de la esquina, justo ese día estaba viendo "El hombre bicentenario" en el living con mis papás, y quedé sorprendida... sorprendida de pensar que ese hombre no estaría en esa puertita que daba a la calle y yo lo veía siempre cuando volvía al colegio. El tercer ser que perdí, fue mi mascota Vesta... pero en ese periodo, el primer año de Universidad, estuve tan ausente que su partida no fue de golpe, yo casi ni veía a mis mascotas y no verla más no fue una gran diferencia; además siempre pensé que la Vesta nos odiaba y que nunca había sido feliz con nosotros. La Banchee fue la última, y esa me dolió un poco más... en alguna entrada de Enero del 2009, está toda la historia.


Pero eso hasta ahora... hasta ahora, que falleció un compañero de curso. Relatar todo lo que involucró un domingo en la tarde, en la noche, al dormir, al despertar al otro día y reunirse con el resto de la gente que estaba afectada, muy afectada, sorprendida, dolida, o que estaba ahí por respeto... en fin, ahora no es el caso de hablar de eso. La cosa es comprender que es injusto que alguien tan bueno y feliz lo hayan arrebatado de esta existencia. ¿Dios, el destino? Hace meses que dejé de creer en eso y aún así me es difícil diferir de lo que me crié en cierto modo... creo que tendría que encontrar mis propias palabras para no decir "si diosito quiere, tener fé, pasó a una mejor vida...", cómo pedir ayuda sin rezar ¿?, cómo comprender que las personas hicieron su mayor esfuerzo para salvar una vida, la tecnología, cómo suponer que alguien que sí tenía ganas de vivir haya luchado hasta el fin para no marcharse, y aún así se marchó. ¿La vida lo puso en un corto periodo por alguna razón? Yo sólo comprendo que es alguien que era feliz porque tenía ganas, porque esa felicidad lo motivaba, porque esa motivación lo hacía feliz, aunque lo hiciera bien o mal. 


Y yo aquí, quejándome, quejándome, quejándome. Pero esto no hace que deje de pensar. Me cuestiono porque hay cosas que quiero y me cuesta tenerlas porque algo tengo, porque algo hago mal o no hago... quiero tener ganas, estoy de vacaciones, pero sigo cansada derrepente... ¿por qué?


Sí que lo quiero, y por eso quiero estar bien... y recaigo, pero luego me compongo, intento, algo más consciente que antes, eso espero, porque también quiero que me comprendan, porque también quiero tener lo que me gusta... siempre cedo, siempre... y me olvido de mí, por eso soy débil, por eso soy difícil, por eso el remezón es tan extremo... soy lo que soy y me quiero así... la cosa es que no me quiero cuando me doy cuenta que no sirve.

viernes

meg

el acierto del año:
soy Meg Griffin.

lunes

diciembre.

En este momento tengo un malestar intestinal que me impide un poco concentrarme en lo que sea que pensé en querer escribir, ni si quiera tengo ya la música ideal para moldear en mi cabeza. Ha sido un largo un año, un año muy distinto, que ha acabado con días muy muy distintos y muy muy largos.

Estoy varada en no sé. El no que hacer del verano me pasa por los costados y yo no sé qué mierda pensar o sentir. No me siento ni muy ruidosa ni muy vacía, no sé cómo sentir a decir verdad. Tengo tantas ideas que ya no sé cómo unirlas, o quizás me quedé vagas de ellas que simplemente las he visto marchar. 



Es cuático cuando la mayoría de las cosas no son en un momento como uno quiere... cuando uno no pide demasiado. No, puedo ser demasiado enrollada, pasada a películas, llena de defectos, pero sé que en ciertas cosas no pido demasiado, quizás no sé pedirlo no más. En las otras cosas, sé que pido lo que no debo y no hago lo que me piden, en fin.

La cosa es que ahora... no sé. Simplemente no sé.

domingo

bu...

estoy chata de esto... más que nunca... :(

martes

tshrabajo.

El Loco Afán.

El Gore




Y de la Universidad no hay nah porque no estoy haciendo nada entretenido.

Se viene el Grinch para Navidad.